entusiasta desvergüenza por los jueces, reducen a los
hombres en el momento de la separación o el divorcio al papel de
meros comparsas en todos los aspectos relacionados con la familia y
los hijos, incluso desde el mismo momento de la procreación.
Nuestra lucha, por lo tanto, sólo
puede ser colectiva, de hombres y mujeres juntos, pues a todos nos
debe interesar el bienestar de nuestros hijos y la dignidad e
igualdad de ambos sexos. De ahí la total necesidad de nuestra unión
y de nuestra solidaria participación en actividades como las
manifestaciones. Si queremos cambiar las leyes que nos oprimen y la
actitud judicial que nos martiriza sin consideración alguna por
nuestros derechos, debemos hacer ver a la sociedad la necesidad del
cambio. Éste sólo se logrará a través de un único camino, reflejado
en la foto, el que pasa por las movilizaciones y por una incesante
actividad pública.
Anímate y no te quedes lloriqueando
en tu casa o en un bar. Lucha por ti y por tus hijos, si es que
quieres que se críen con un padre y no sólo con la madre. |